Abogados y diseñadores: la fórmula del Legal Design

Carolina Sesana

Abogados y diseñadores: la fórmula del Legal Design

 

 

 

Abogados y diseñadores: la fórmula del Legal Design

 

¿Qué significa ser abogado y utilizar metodologías de diseño? O mejor aún, ¿qué significa ser abogado y trabajar en una consultora de diseño de servicios y estrategias? Este texto, escrito por Carolina Sesana, da respuesta a estas preguntas y, como si eso fuera poco, nos explica qué es la metodología del Legal Design.

 

La vida académica de un estudiante de derecho resulta totalmente contraria y chocante respecto de la vida laboral de un abogado. En la práctica nada termina siendo como te lo enseñan y mucho menos como te lo imaginas. Mi recorrido laboral comenzó en una firma de abogados, tal cual como lo sueña cualquier estudiante en los aproximados cinco años de carrera, pero en poco tiempo resultó ser una experiencia poco satisfactoria, cargada, desgastante y sin vinculación alguna que me llevara a seguir soñando con ese trabajo, o al menos no en un tiempo considerable.

 

Por coincidencias de personas y de la vida recibí una llamada de Angélica Flechas, fundadora de Háptica: era una propuesta laboral -¡que respiro!- pero fue un respiro que en un abrir y cerrar de ojos se volvió entrecortado y preocupante después de que ella me explicara qué estaba buscando en un profesional -o en una persona en proceso de grado, como lo es mi caso- en derecho, y qué línea de negocios estaba vendiendo en Háptica: Legal Design.

 

En mi cabeza se generaron un sinfín de preguntas que -a hoy en día- algunas tienen respuesta y otras, van buscándola: ¿Qué es Legal Design? ¿Cómo pueden contribuir para una línea de negocios dos disciplinas tan distantes y tan independientemente didácticas como lo son el Derecho y el Diseño? ¿Voy a ser una abogada de diseñadores? ¿Voy a perder mi posible atracción laboral por no estar en una firma de abogados? Recuerdo las palabras de Angélica: “Es algo que te gusta o no, no hay un punto intermedio.”, así como las palabras de Jorge, el otro abogado de la empresa, al momento de la entrevista: “Te van a cuestionar cada decisión, especialmente la de no trabajar en un mundo de firmas, y de abogados. Pero todo vale la pena, sobre todo el crecimiento personal y mental al que te vas a enfrentar”. ¿Qué podía decirles yo? No tenía la más mínima idea de lo que me estaban hablando, de lo que me estaban ofreciendo, no sabía a qué me estaba enfrentando.

 

Después de todo el proceso de entrevistas y pruebas recibí la propuesta laboral: sí y sí, necesitaba ponerme a prueba y poner a prueba mis conocimientos. Necesitaba descubrir cosas nuevas y entender que no todo en el mundo es cuadriculado o blanco o negro y decidí aceptar e incursionarme en un mundo diferente al que estaba, uno totalmente ajeno a lo planeado y soñado por un estudiante de derecho.

 

En mi primer día de trabajo resolví al menos una de las dos preguntas más importantes que mi cabeza tuvo durante la llamada con Angélica: ¿qué es el Legal Design? y aunque no quiera arriesgarme a dar una definición exacta, pues creería que realmente no existe una más allá de la traducción literal (Diseño Legal) y lo que de ella cada persona pueda entender, lo entendí como la herramienta de conexión entre el mundo jurídico y el mundo cotidiano. En el mundo cotidiano, todas las personas, todos los días, tienen experiencias o puntos de contactos legales con documentos en lenguaje jurídico, y no sólo con documentos, también con personas, actitudes y situaciones. Mientras que en el mundo jurídico, las experiencias o puntos de contactos legales son estrictamente teóricos y/o prácticos y se desarrollan bajo una relación de pares: abogado-abogado.

 

¿Cómo puede ser una herramienta Legal Design? ¿Qué le aporta un diseñador a un abogado, y viceversa? La respuesta, más que ser teórica, es lógica: ayudar a la creación o rediseño de experiencias legales (ej. Contratos, audiencias, asesorías jurídicas, procesos legales y administrativos dentro de empresas, etc.). Para aterrizar cómo se podría rediseñar una audiencia o una asesoría jurídica, se tiene que transitar por caminos desconocidos que no garantizan una ruta segura y correcta. La seguridad jurídica, además de ser un factor importante y transversal a la experiencia legal, facilita los procesos exitosos y genera resultados predecibles para los usuarios. La aplicación de Legal Design en las audiencias y/o asesorías jurídicas que se pueden presentar dentro de la experiencia legal, enfatiza la importancia de la colaboración entre abogados y profesionales de otras disciplinas, para favorecer y ampliar el punto de vista legal y normativo, y así prevenir futuros riesgos y problemas legales.

 

Mientras tanto, en el caso de los contratos, Legal Design busca generar documentos simplificados con un lenguaje claro que pretenden mejorar la comunicación y entender la información legal que hay en cada uno. ¿Todos entendemos en una primera lectura el contenido de un contrato? O mejor aún, ¿Todos leemos los contratos que firmamos? ¿Entendemos las implicaciones, responsabilidades, obligaciones y/o derechos que están en cada documento legal del cual entramos a hacer parte? Legal Design se estructura bajo un principio de transparencia, un principio de aplicabilidad y un principio de gana-gana en el que no solo se tienen en cuenta los problemas del escritor (en este caso, un abogado) sino también los del lector (en todos los casos, un no-abogado).

 

Desde mi posición de abogada, teniendo los conocimientos de un lenguaje jurídico, entiendo a primera lectura -casi todo- lo que dice un documento legal, y digo casi todo porque aún cuando se tiene la formación y la experiencia no siempre se logra entender la totalidad del documento; ahora, bajo el supuesto de que no tuviera ni la formación ni los conocimientos jurídicos estoy segura de que no entendería absolutamente nada del documento; no sabría como hacer para entender un documento legal en el que muchas veces nos encontramos con muros de texto que nos generan fatiga visual y nos da pereza leer, con un lenguaje especializado que no entendemos literalmente ni funcionalmente (¡una sola palabra puede tener diferentes implicaciones!), y con cláusulas abusivas que no teníamos conocimiento que existían, como por ejemplo el caso que se dio en la Aerolínea Air Canada en la que una pareja en un viaje a Hawaii solicitó y pagó por un upgrade de sillas -de clase económica a clase ejecutiva- por razones de comodidad, y al final no obtuvieron el upgrade ni el reembolso del dinero; ¿Por qué? Porque para sorpresa y desconocimiento de los usuarios, existe una regla (la regla 30, muy poco conocida, solo en Canadá) que autoriza a la Aerolínea en cuestión a no garantizar, ni ofrecer compensación económica por la falta de disponibilidad de los servicios que forman parte de un paquete de tarifas. Ilógico, pero existe. Y son cláusulas que además de perjudicar directamente al usuario y beneficiar al oferente del servicio, se deberían conocer desde el momento en que se genera la motivación para hacer un booking con cualquier aerolínea [1]. Es por eso que es tan importante que la persona que va a entrar a ser parte de un contrato, sea cual sea el caso, lea y entienda lo que está escrito y está suscribiendo: no solo es leer, también es entender.

 

Ahora, mi segunda pregunta resuelta no fue exactamente de manera teórica sino de manera práctica: materializando la idea de Legal Design ¿Alguna vez han escuchado que todo entra por los ojos? Pues bien, ¿a quién no le gustaría firmar un contrato (muchas veces tan importante) con ayudas visuales, gráficas, colores, diagramas, en vez de un contrato con muros de texto? Es ahí en donde entra el diseño a formar parte de la experiencia legal. Estoy segura de que, en el caso de Air Canada, si el contrato con las respectivas cláusulas fuera llamativo para el público, la gran mayoría lo leería en su totalidad y no existirían inconvenientes y malas situaciones como la descrita anteriormente. El diseño contribuye a la creación de un derecho proactivo en donde la parte visual importa más que la parte escrita, donde el contrato no es estrictamente un documento legal sino una herramienta de comunicación y de negocios.

 

Con Legal Design podemos decir: ¡adiós al contrato como una herramienta legal!, y darle la bienvenida a la implementación de una mixtura de profesiones -tan lejanas en el pensamiento y tan cercanas en la práctica- por medio de pautas del diseño (o legal patterns [2]) que no solo simplificarán los documentos legales para los abogados que los escriben y para sus destinatarios, sino que también lograrán hacerlos más atractivos a la vista de ambas partes y, por qué no, de terceros.

 

Con más de dos meses de trabajo en Háptica, les hablo de mi trabajo a mis amigos como mi trabajo soñado -y seguramente, en un futuro no muy lejano, como el trabajo soñado para cualquier abogado-. ¿Las razones? Además del reto tan grande al que me estoy enfrentando todos los días incursionando en un mundo misterioso, es un mundo cuya base es el don de gentes, la amabilidad, la interacción con las personas, la empatía: la capacidad de poder quitarme mis zapatos jurídicos por un momento y ponerme en los zapatos del mundo cotidiano, de un mundo (extra)ordinario.

 




[1] 'A slap in the face': Little-known rule says airline can keep your money without delivering what you pay for. https://www.cbc.ca/news/business/air-canada-rule-30-fare-classes-1.5304450  (6 de Octubre de 2019)

[2] Arianna Rossi, Rossana Ducato, Helena Haapio, Stefania Passera & Monica Palmirani. Legal Design Patterns Towards a New Language for Legal Information Design. JUSLetter IT "Internet of Things – Digital Edition of Proceedings of the 22nd International Legal Informatics Symposium 2019". Febrero 2019.

 

Sobre el autor

Carolina Sesana está en proceso para graduarse como abogada de la Javeriana y en Háptica hace parte del equipo de Legal Design como analista. Tiene un perro llamado Noah y, aunque el perro es más grande que ella, Carolina suele llamarlo su bebé.