Diseñemos más Frankensteins

Eduardo Cáceres L.

Diseñemos más Frankensteins

 

Diseñemos más Frankensteins

En su laboratorio, el Doctor Frankenstein miró por última vez su creación. Se sintió orgulloso, había logrado traer del mundo de las ideas a este ser vivo que respiraba. Pero lo que ignoraba, enceguecido por su vanidad, era que no todas las creaciones humanas son buenas y lo que empezó como un sueño dulce, terminó en una pesadilla.

Así puede presentarse la creación de prototipos en el diseño de servicios. Ese momento exacto en el que los diseñadores juegan a ser dioses por un tiempo. Todo comienza con ideas que parecen ser increíbles, pero que, en muchas ocasiones, se convierten tan solo en Frankensteins, monstruos que se crearán en el proceso.

Hay quienes les temen a las arañas; otros, a los murciélagos, a las serpientes, a las abejas… Sin embargo, pareciera que todos compartimos el mismo temor a equivocarnos; el temor a la ‘palmadita’, a la burla, al ceño fruncido, al rechazo… Eso pensaba hasta que llegué a Háptica, donde las palabras “error” y “problema” significan “oportunidad”.

Seamos honestos, a nadie le gusta que otros traten de destruir sus ideas o que, simplemente, le hagan pensar que no son tan buenas. Prototipar se convierte en ese insolente amigo que nos dice aquello que no queremos escuchar pero que necesitábamos que alguien nos dijera: “Te equivocaste. Ya sabes qué no debes hacer”.

Me habría gustado, desde un tercer plano, haber visto la cara que puse cuando, hace unas semanas, Camila Meléndez, una líder haptiqueña, regresó a la oficina después de una sesión de prototipado diciendo: “¡Nos fue muy bien! Nada salió como lo habíamos planeado”.

Más tarde, ese mismo día, entendí que dentro de la etapa de prototipado todo fracaso es una ganancia, pues, en palabras de la haptiqueña del párrafo anterior, “el resultado no es el éxito del producto, sino las determinantes de diseño que surgen a partir del prototipo”.

A veces, es un boceto; otras veces, un guion que se ensaya frente al espejo del baño. Es un loop infinito que trata de contar una historia una y otra vez hasta que tenga sentido. El prototipo es la prueba y error, un nuevo aprendizaje, la constante oportunidad de mejora.

En el mundo del Service Design, el prototipo es el puente que construimos para suplir las necesidades reales del usuario: es un primer diálogo, un primer acercamiento, una primera impresión; es el momento en el que vemos cómo nuestras ideas se materializan en papel y cartón, y la oportunidad perfecta para identificar lo que el usuario piensa y siente frente a estas.

Por esta razón, antes de iniciar una sesión de prototipado debes tener en cuenta que: 1. No siempre saldrá bien a la primera; de hecho, lo extraño sería que así fuera. 2. Debes estar dispuesto a sacrificar cualquier idea que, por más seductora que se muestre en tu cabeza, no cumpla con las expectativas del usuario. Y, por último, los errores se convertirán en tu material de trabajo; en vez de tenerles miedo, aprende a construir sobre ellos y así mejorar tu propuesta.

Así mismo, no olvides que tu prototipo debe obedecer a tres variables que validarán su funcionalidad: lo deseable, que responde a las expectativas del usuario, lo viable, que hace referencia a qué tan sostenible es la propuesta a nivel económico, y lo factible, que apunta a la posibilidad de traer la idea a la realidad. Si un prototipo cumple con estos tres requisitos, se levantará como el monstruo de Frankenstein sin importar qué tan fuerte sea la tormenta; si no, terminará apilado en el rincón de los experimentos fallidos.

Podría pensarse, entonces, que prototipar es para personas de corazones fríos, que no se quiebran ante ningún metal; seres que no comparten el mundano sentimiento del miedo y que hacen del error su mayor herramienta para diseñar servicios que transformen la vida de las personas.

 

Sobre el autor

Eduardo Cáceres está en último semestre de Comunicación Social y en Háptica es analista del área de especificación. Además de estar formándose como corrector de estilo y editor, tiene una novela literaria en construcción. Eduardo suele, en ocasiones, vestirse como si hiciera parte de Friends.